Las 6 cosas más curiosas sobre el reptil más extraño e interesante del mundo
 
 
Jueves 11 de enero de 2018.- Algunos fascinantes datos sobre el tuátara, reptil endémico de Nueva Zelanda.

1. Antigüedad
El tuátara o esfenodonte ya existía hace 225 millones de años, siendo el único representante viviente de los extintos protoreptiles Sphenodontia. Compartieron vida terrenal con los dinosaurios y se les atribuye correctamente el calificativo de «fósiles vivientes» Vivieron en Gondwana y después que la deriva continental esparció los pedazos del supercontinente por el planeta, quedaron radicados únicamente en Nueva Zelanda.

2. Fusión evolutiva
El tuátara parece una fusión de estilos. Tiene la forma de un lagarto, el cráneo rígido como una tortuga, dientes dobles como las serpientes y órganos similares a los de los anfibios. Lo más curioso del asunto es que el tuátara parece haber evolucionado muy poco a lo largo del tiempo.

3. Más sorpresas
Es frecuente que distintas especies compartan ciertos rasgos y similitudes, sin embargo, el tuátara se empeña en desmarcarse de lo típico y para apreciarlo solo hay que señalar su tercer ojo, que nada tiene que envidarle en prestaciones  a sus dos ojos principales. Otras cualidades asombrosas de este animal son un tipo único de hemoglobina y que carece de pene.

4. Reproducción
Cualquiera pensaría que un macho desprovisto de pene sería el gran responsable de que una pareja no tenga descendencia. Sin embargo, en el caso del tuátara, la culpa la tienen principalmente las hembras, que solo pueden concebir una vez entre 2 y 5 años. El desinterés de los machos tampoco ayuda.

5. Longevidad
No solo es uno de los animales más antiguos del planeta, sino también uno de los que más tiempo de vida tiene. El tuátara puede vivir fácilmente más de 100 años y si en algún momento ha estado al borde la extinción, ha sido por causa del hombre.

6. Malos padres
Puede que esté relacionado con la muy esporádica reproducción, pero lo cierto es que el tuátara parece no guardar ningún tipo de empatía por su descendencia, hasta tal punto de que son capaces de comerse a sus propias crías mientras están muy pequeñas.

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11 Ene 2018
 
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